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Fortaleza mental: factores y entrenamiento

En el ámbito deportivo las cualidades físicas adquieren un papel importante según la disciplina de la que hablamos. Sin embargo, en todas ellas, las capacidades mentales, su fortaleza y su entrenamiento son aspectos que marcan la diferencia. Es por ello que todos los deportistas de élite coinciden en que el aspecto mental tiene una relación directa con el éxito deportivo.
Tener un don, talento o potencial innato para desarrollar un deporte marca diferencias en las épocas tempranas. Sin embargo, la élite agrupa a todas esas personas que ya cuentan con unas características muy similares, por lo que “la cabeza” es lo que les permite ir avanzando escalones dentro de esa élite. Es por eso que la gran diferencia entre esos deportistas viene dado por su grado de preparación mental y fuerza psicológica.
Por norma general, cualquier persona que practica Crossfit dedica un número de horas mucho más elevado al crecimiento físico, tanto a nivel estructural (fuerza, velocidad, resistencia…) como a nivel de aptitudes (saltos a la comba, al cajón, cuerda…). Sin embargo, las mejoras físicas siempre tienen un tope, mientras que las psicológicas no.

Aquí están las 4 claves básicas para poder mejorar mentalmente y que tu fortaleza psicológica sea el mejor complemento posible a todas tus aptitudes físicas:

Cualquier deportista que quiera mejorar su rendimiento personal debe comenzar reconociendo que hay factores mentales que influyen en su rendimiento, como la concentración, la autoconfianza, la motivación y el control emocional.

1) Concentración:
Los deportistas deben tener una alta concentración en base a las diferentes acciones que se realizan. Nuestra atención debe estar siempre fijada en las tareas relevantes del momento evitando gastar energía en lo que ha pasado o lo que pueda ocurrir.
2) Autoconfianza:
La autoconfianza en nuestras habilidades personales para llevar a cabo una acción o un comportamiento con éxito es una condición esencial para alcanzar la meta.
La competición, como es lógico, provoca dudas, preocupaciones y altos niveles de ansiedad, y esto puede influir negativamente en la rapidez de reacción y en la ejecución.
3) Motivación:
La motivación es el deseo o la necesidad que hace que una persona actúe para conseguir unos objetivos. Marcarse buenos objetivos es una de las características de los grandes deportistas. El deseo de cumplir nuestros objetivos es el principal aliciente y mantiene en un nivel adecuado nuestra motivación.
4) Control emocional:
Sin control emocional no podremos llegar a ser deportistas de alto nivel. Desarrollar ejercicios de entrenamiento mental para deportistas que ayuden a controlar las emociones o las dudas puede ser la diferencia entre el éxito de un deportista o el fracaso.
Entre todos estos componentes hay muchas conexiones. Cada uno tiene una influencia del otro y como si de una cadena se tratara, si algún eslabón es débil es probable que toda la estructura se rompa en añicos. Cuando uno pierde el control de sus emociones, la concentración sufre de inmediato, y cuando no estamos concentrados, perdemos autoconfianza. No hay auto-confianza si no hay concentración o control emocional. Y no hay éxito deportivo sin concentración.